No debemos obsesionarnos con que el mundo nos acepte. ¿Qué importa lo que piensen los demás?
¿Qué importa si tu vecino del cuarto acepta como vistes?
¿Qué importa lo que opine la cajera del supermercado de tu maquillaje?
¿Qué más da lo que piense la gente sobre ti, sobre tu forma de ser o aspecto físico?
La única persona a la que deberías escuchar constantemente,
e intentar no decepcionar... es a ti misma.
A nadie más.
